
El ejercicio físico ayuda a liberar el estrés, algo que los estudiantes necesitan con urgencia. Necesitamos darles tiempo para que tengan ese alivio con recreos más largos, de 30 minutos, no de 20. Para cuando llegan al patio, solo tienen de 10 a 15 minutos para jugar antes de volver a casa. El recreo es donde pueden participar en juegos creativos no estructurados. Aprenden unos de otros y también tienen tiempo para socializar de verdad, forjando amistades que también pueden contribuir a su salud mental.
El espacio físico también debe considerarse en el bienestar físico. Los estudiantes necesitan sentirse seguros en nuestras escuelas. Necesitan saber que sus compañeros no les harán daño físico y, de ser así, que existe una rendición de cuentas transparente.